domingo, 22 de mayo de 2016

Textos leídos "Lo mejor que le puede pasar a un cruasán" de Pablo Tusset.

1. Pasé ante una garita con dos vigilantes que limitaba el pase de vehículos, <<Buenaaas>>, atravesé parte del jardin y subí la breve escalinata de mármol sintiendo de nuevo la protesta de mis muslos, hartos de tanto trabajo extra. Ariba me encontré con una cancela acristalada que dejaba ver el zaguán, un espacio en que su día debian haber tenido acceso las caballerías y del que partían dos escalinatas, ascendente y descendente, profusamente decoradas. Pulsé un timbre que ví embutido en una placa dorada. Se leía <<Jenny G.>> bajo un adorno grabado que me pareció un vara de nardos (pero igual eran magnolias, porque entiendo más bien poco de flores).

2. Lo de glamuroso ya me lo esperaba, pero el exotismo era de una especie extraña: quizá el que tendría Barcelona desde el punto de vista de un extranjero, no sé: aquello era un club típicamente británico que sin embargo no estaba en Londres, estaba en lo más alto del barrio de Sarrià, y ese desplazamiento se expresaba en cada detalle, en la propia arquitectura del edificio, en las tintas chinas que mostraban un Paseo de Gracia de principios de siglo, en las sillas modernistas, en los grandes ventiladores del techo, en el azul luminoso del tapizado de las paredes y las enormes y poco mediterráneas kentias que acababan de redondear el toque colonial.

3. El sol persistía en su empeño de tocarle los cojones al personal, però logré salí del bar y salvar las dos manzanas que me separaban del portal del despacho procurando seguir las aceras en sombra. Treinta y pico escalones después estaba ante la puerta de <<Miralles & Miralles, Acesores Financieros>>. El segundo Miralles soy yo; el primogenito debía de estar dentro, afeitado, duchado y encorbatado desde las siete de la mañana. Lanzé un <<hola>> general a la peña y saludé particularmente a la María con un <<qué tal>>. <<Ya ves, hijo, batallando con los teléfonos...>>

4. Página 22, apartado Sociedad, sección Sucesos:<<Aparatoso accidente mortal en Les Corts>>. Dos columnas. Foto: más allá de un tramo de valla metálica abatido, la cámara se asoma a un grandísimo agujero excavado; en el fondo, junto a la base de la grúa, se distingue un coche patas arriba. Pie de foto: <<El vehículo colisionó contra la barrera de seguridad y cayó al vacío>>. Cuerpo:<<El períodico, Barcelona. Francesc Robellades Marí, de veintiocho años, ha ingresado cadáver esta madrugada en el Hospital Clínico de Barcelona a consecuencia de las heridas sufridas al precipitarse el vehículo que conducía en la excavación de un parking en construcción, sitio en la confluencia de Travesera de Las Corts y Jaume Guillamet. En el accidente se vio implicado un segundo automóvil que según declaraciones de un testigo presencial a la Guardia Urbana se alejó a toda velocidad tras el suceso, ocurrido alrededor de la medianoche. En espera de esclarecer los hechos y reclamar las responsabilidades en las que pudiera haber incurrido el conductor fugado, se han iniciado ya las diligencias de búsqueda de este segundo vehículo, un Seat Ibiza de colo rojo.

5.- Estoy buscando al propietario de un solar..., de una casa vieja en Les Corts. Diez mil duros si me lo tienes para antes del lunes.
Una cosa estaba clara: si The First ofrecía cincuenta mil pelas por un nombre es que esa información daba para hacer un negocio neto de varios millones. No debía de ser nada ilegal- The First no hace nunca nada ilegal-, pero apestaba a diez kilómetros: el perjudicado debía de ser un jubilado, un huerfanito, la última foca monje del Mediterráneo.